Un espía ruso en Francia se hizo pasar por checo

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Un espía ruso en Francia se hizo pasar por checo en busca reclutar ingenieros francese. Un espía ruso en Francia se hizo pasar por consultor checo para reclutar a ingenieros prometedores para que trabajaran con él.  Según el periódico Le Monde los agentes rusos buscaban estudiantes prometedores y graduados de escuelas prestigiosas en un sitio publicitario francés, ofreciendo clases particulares. Uno por uno, intentaron sonsacarles información sensible sobre investigación, innovación tecnológica o política.

Los rusos levan campañas masivas para reclutar colaboradores

Zakharov no quería dejar un rastro electrónico. Pagó varios cientos de euros en efectivo por la reunión. El dinero fue visto por la inteligencia rusa como una inversión para el futuro.”Resultó que el servicio de inteligencia ruso SVR estaba llevando a cabo una campaña sistemática masiva para reclutar nuevos colaboradores”.

Un espía ruso se hacía pasar por checo

Para la campaña los servicios de inteligencia rusos usaron varios sitios web de publicidad en Francia. Entre ellos, el sitio publicitario francés más famoso, Leboncoin. La estrategia de los espías rusos consistía en responder a las ofertas de clases particulares de matemáticas, francés, idiomas o economía”, describió a Radio Checa Jacques Follorou, periodista de Le Monde, la táctica de los espías rusos.

“Durante las clases, se presentaban como empleados de la embajada rusa en Francia o utilizaban identidades falsas y se hacían pasar por checos, por ejemplo”, dijo Follorou.

El espía ruso Valentin Vladimirovich Zakharov se hizo pasar por un asesor checo

Hace dos años, el agente ruso Valentin Vladimirovich Zakharov se hizo pasar por un asesor checo. Según Pierre Martinet, antiguo empleado del servicio secreto francés DGSE, se presentó como checo para no suscitar tantas dudas.

“Quería penetrar más fácilmente en la sociedad. Es una de las estrategias por las que los espías eligen la nacionalidad de un país sin riesgo o amigo”, explica Follorou.

Zakharov era miembro del servicio de inteligencia ruso SVR. Respondió a un anuncio de clases particulares de matemáticas publicado en Internet por un joven experto en inteligencia artificial en una empresa semi civil, semi militar.

Otro espía ruso era secretario del club de oficiales de la OTAN y tenía aventuras con por lo menos un oficial.

Zakharov fingió que necesitaba clases de matemáticas

“Todo empezó de forma normal e inofensiva. Zakharov fingió que necesitaba clases de matemáticas. Fue tutelado por un joven ingeniero. Poco a poco, Zakharov le pidió información sobre el campo de la inteligencia artificial, en el que estaba involucrado su tutor. Y en la siguiente etapa, también exigió informes sobre la empresa para la que trabajaba: su gestión y su estructura interna”, dice Follorou.

El espía ruso se reunió con el joven ingeniero francés durante varios meses. Suelen tener clases de matemáticas nocturnas una vez cada tres semanas en restaurantes parisinos. Alternaban los negocios y organizaban otras clases directamente en las reuniones.

Zakharov no quería dejar un rastro electrónico. Pagó varios cientos de euros en efectivo por las reuniones. La inteligencia rusa vio este dinero como una inversión en el futuro.

Objetivos faciales

“Eligieron estos objetivos por la razón de que eran más maleables y más fáciles de persuadir para que cooperaran. Se dirigían a jóvenes licenciados de escuelas prestigiosas en campos tecnológicos o económicos modernos que pudieran servirles a medio o largo plazo”, explica Pierre Martinet, antiguo miembro del servicio de inteligencia francés.

Martinet ha escrito recientemente un nuevo libro sobre su paso por los servicios secretos, titulado “Rehenes”. Los agentes franceses acabaron descubriendo al espía ruso, que se hacía pasar por un asesor checo. Le avisó un ingeniero francés que le daba clases de matemáticas.

El profesor de matemáticas empezó a tener dudas

“Empezó a tener dudas y se lo hizo saber a la dirección de la empresa, que alertó a los servicios de inteligencia. La contrainteligencia francesa fue la primera en seguir al espía ruso. Intervino justo en el momento en que Zakharov entregaba a su profesor dinero en un sobre. Al principio, negó ser un espía ruso. Pero luego hizo uso de su inmunidad diplomática”, dice el periodista Follorou.

Las autoridades francesas expulsaron a Zakharov en noviembre de 2020, según Jacques Follorou. El Ministerio del Interior ha registrado doce intentos similares de obtener información sensible.

Otros espías rusos se han dirigido a graduados de prestigiosas universidades o a asociados parlamentarios y les han exigido información sobre política interior y exterior, el proyecto de gasoducto Nord Stream 2 o el entorno de las startups francesas.

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